Cirugíafeminizacion Facial
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Feminizacion Facial: Remodelación de la frente
(Reconstrucción del hueso frontal, Limado del reborde orbitario)



¿Cómo es una frente femenina?

La frente es uno de los rasgos faciales que señalan con más claridad si una persona es hombre o mujer, en parte porque ocupa una gran superficie dentro del rostro, y en parte porque las frentes masculinas son marcadamente distintas de las femeninas, aunque la mayoría de las personas no lo tenga en cuenta.
Las frentes femeninas que se perciben como agradables son más parejas y lisas que las masculinas. Suelen presentar una redondez continua y, vistas de perfil, suelen dibujar una línea vertical. Las frentes masculinas, en cambio, vistas de perfil suelen dibujar una línea oblicua debido a que su parte inferior es abultada y se proyecta hacia adelante por encima de los ojos. Esta abultamiento es macizo donde forma los rebordes orbitarios, pero hueco en el medio sobre la nariz, donde se encuentran los senos frontales.
La altura y forma de las cejas también difiere entre hombres y mujeres. Las cejas masculinas suelen ser rectas y bajas, mientras que las femeninas son más arqueadas y se encuentran más altas con respecto a los ojos, generalmente por encima del reborde orbitario *orbital rim*. La línea del pelo, por su parte, suele tener forma de M en los hombres, debido a las típicas "entradas", mientras que en las mujeres suele dibujar un arco continuo y estar más cerca de las cejas.


¿Cómo se logra la feminización de una frente masculina?

El cirujano debe remodelar el hueso frontal. Para llegar al mismo hay dos incisiones que son las más frecuentes: la coronal, que va de oreja a oreja a lo largo de la parte superior de la cabeza, y la prepilosa, que recorre la parte superior de la frente justo delante de donde crece el pelo. Esta última se utiliza principalmente en los casos en que la paciente padece de entradas muy pronunciadas sobre sus sienes (línea del pelo en forma de M) y por lo tanto necesita un adelantamiento del cuero cabelludo.
A través de estas incisiones el cirujano deja a la vista el hueso frontal para darle la forma curva y pareja que es típica de las mujeres. En algunos casos alcanza con limar o “afeitar” este hueso. En otros casos resulta necesario retirar su superficie externa, cambiarle la forma y volver a colocarla. Es importante aclarar que en ningún caso el cerebro queda expuesto, sino que todo el trabajo se realiza en la superficie externa del cráneo, cualquiera sea la técnica que se emplee. En algunas ocasiones también puede utilizarse una pasta quirúrgica para emparejar la superficie en combinación con los procedimientos antes mencionados.
A continuación, a través de la misma incisión, el cirujano realiza un lifting de las partes blandas de la frente para reposicionar las cejas de acuerdo con la nueva forma del cráneo y darles una curvatura femenina. De ser necesario se adelanta la línea del pelo para ubicarla en una posición más baja que se corresponda con el patrón femenino.

¿Reconstrucción o limado? ¿Qué tipo de procedimiento me conviene más?

Lo que hace que una frente sea percibida como masculina o femenina no es sólo su forma, sino también la distancia que hay entre la superficie del ojo y la superficie de la parte más prominente de la frente. En las mujeres esta distancia suele ser de alrededor de 8 mm, mientras que en los hombres es generalmente mucho mayor. Estas fotos muestran ejemplos de la cirugía de reconstrucción de la frente y pertenecen a 2 pacientes diferentes. Fueron tomadas en diferentes etapas de recuperación, de manera que algunas de ellas todavía muestran algo de inflamación. Las líneas amarillas indican en qué medida la distancia entre la superficie de la frente y la superficie de los ojos fue reducida y cómo este cambio hace que la percepción de la frente cambie de masculina a femenina. Lo que se conoce como “mirada femenina” no está dado por los ojos en sí mismos (que son iguales en varones y mujeres), sino por las diferencias en la estructura ósea que los circunda.

Remodelación de la Frente antes y después
Paciente 1 – Remodelación de la frente para feminización.
Técnica: Reconstrucción –
 Antes y 1 mes después de una cirugía de feminización facial
Remodelación de la Frente antes y después
Paciente 2 – Remodelación de la frente para feminización.
Técnica: Reconstrucción –
 Antes y 1 mes después de una cirugía de feminización facial

Para disminuir la proyección de una frente masculina de manera que quede dentro del rango femenino, pueden utilizarse varios procedimientos. Los más comunes son la reconstrucción y el limado (también conocido como fresado)
¿Cuál es la diferencia entre “limar” y “reconstruir”? La prominencia de la frente no es ni más ni menos que la corteza externa de dos cavidades huecas llamadas senos frontales, que se encuentran dentro del hueso frontal.

frontal sinuses   frontal sinuses

Esta corteza externa puede ser limada (o fresada) hasta que se está a punto de penetrar en los senos frontales. Este es el límite para el limado porque ir más allá significaría dejar los senos sin cobertura (expuestos). Esta pared anterior de los senos frontales puede ser delgada o gruesa. Cuando es más delgada que la cantidad de reducción que se desea lograr (la mayoría de los casos) se hace necesaria la “reconstrucción” de la pared anterior del hueso frontal.
La reconstrucción (también conocida como “procedimiento tipo 3”) significa extraer la corteza externa del hueso de la frente de manera que los senos frontales queden expuestos, reducir por limado toda la superficie circundante y recién entonces volver a colocar la “tapa” ósea de los senos de manera que los vuelva a cubrir, pero esta vez generando una nueva superficie de la frente que tenga menos prominencia que la anterior. Para mantener inmóvil el injerto de hueso mientras se suelda en su nuevo lugar se utilizan piezas de titanio especiales como mini placas muy delgadas (o malla maleable) y pequeños tornillos. También se utiliza un sustituto óseo hecho a base de hidroxiapatita, que cumple la función de sellar cualquier rendija como si fuera un "enduido", además de acelerar el proceso de cicatrización ósea. Es importante destacar que en ningún momento se accede al cerebro ni este queda expuesto, ya que todo el trabajo se realiza sobre la superficie externa del cráneo. En algunas de nuestras pacientes hemos quitado más de un centímetro de proyección.
Cuando la proyección de esta estructura ósea sobre los ojos es reducida, los ojos afloran más cerca de la superficie, se lucien mucho más, y se ven realmente femeninos.
En algunos casos puede existir una límitación anatómica para el retroceso de la pared anterior de los senos frontales, que está dada por la posición de la pared posterior de los mismos (la pared que separa los senos del cerebro). Si esta pared posterior está ubicada demasiado cerca de la pared anterior (en otras palabras, si la proyección de la frente es mucha y la profundidad de los senos frontales es poca), entonces la pared anterior no puede retrocederse mucho, ya que no puede ponerse más atrás que la pared posterior. Esta situación anatómica es muy poco frecuente.
Cirugía de feminización facial parcial
Algunas pacientes no necesitan recurrir a una cirugía de feminización facial completa para obtener un grado de feminización satisfactorio. En algunos casos una cirugía de la frente y la nariz solas puede resultar suficiente para ellas. Esto es porque la importancia relativa de la frente en la percepción del género facial es mucho más alta que la importancia relativa de la parte inferior del rostro, ya que la frente afecta algo crucial: afecta la mirada. Es increíble como algo tan abstracto como la mirada puede modificarse remodelando duros huesos. Una estructura ósea masculina alrededor de los ojos le da a la mirada el carácter duro severo, o incluso sombrío de los predadores, probablemente una herencia de los tiempos en que los machos eran cazadores y luchadores, y las mujeres se quedaban en el hogar criando y protegiendo a los hijos. La cirugía de feminización de la frente y la naríz les da a las pacientes una mirada de mujer. La mirada femenina, tan apreciada por los poetas románticos, no es femenina por nada que esté en los ojos en sí mismos (que son las mismas bolitas de carne en hombres y en mujeres), sino por la forma, el grosor y especialmente la proyección de los huesos que los rodean.
Recuperación

La frente es quizás la parte de la cara que menos dolor produce durante la recuperación. Durante un tiempo permanecerá insensible, y poco a poco irá recuperando la sensibilidad durante los siguientes 6 meses. En algunos casos, debido a la hinchazón, la ubicación de las cejas puede parecer demasiado alta al principio, pero poco a poco irán ubicándose en su posición definitiva.
Algunos moretones pueden aparecer y descender hacia otras áreas del rostro antes de desvanecerse. Si se realizó un adelantamiento de la línea del pelo, la cicatriz quedará justo delante de esta línea. Si no te importa ser vista con la cara hinchada, podrás retornar a tus acitividades sociales una semana después de la cirugía. Pero deberás esperar hasta la segunda o tercera semana antes de hacer ningún trabajo pesado o ejercicio físico.
Dormir con la cabeza elevada durante los primeros días puede favorecer el proceso de recuperación. Aplicar hielo también te ayudará mucho. Si deseas usar maquillaje podrás hacerlo el día después de la cirugía.
Durante el período de recuperación algunas personas pueden padecer depresiones. Esto es normal después de toda cirugía, por mínima que sea. Puedes tardar en aceptar tu nueva apariencia y llegar a pensar, incluso, que cometiste un gran error al haberte operado. No te preocupes. La mayoría de las personas que hoy están felices y muy satisfechas con sus resultados pasaron por esa depresión.


¿Cómo se ocultan las cicatrices?

Si la remodalación de la frente se hace combinada con un adelantamiento del cuero cabelludo, la cicatriz queda en la parte superior de la frente, en coincidencia de la línea de inserción del pelo, para que pase inadvertida. Gradualmente se irá aclarando hacia un color rosa pálido durante los primeros 6 meses y finalmente, al cabo de aproximadamene un año, adquirirá el color del resto de la piel y se volverá muy difícil de detectar visualmente. Si no se necesita adelantar el cuero cabelludo y la cicatriz quedará quedará escondida entre el pelo.

¿Qué riesgos y complicaciones puede haber?

En manos de un cirujano calificado, es poco probable que una feminización de la frente presente complicaciones. Sin embargo todo procedimiento quirúrgico, por mínimo que sea, presenta riesgos, y debemos pensar en ellos como una posibilidad.

  • Reacciones adversas a la anestesia.
  • Asimetrías. Aunque el cirujano marca muy cuidadosamente las áreas que va a operar, pueden producirse asimetrías.
  • Infecciones, aunque son muy raras si tomas los antibióticos indicados.
  • Superficie despareja de la frente.
  • Pérdida de sensibilidad en el cuero cabelludo.
  • Pérdida de pelo a lo largo de la cicatriz por exceso de tracción en la sutura.

Feminización Facial − CFF (FFS)

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